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Cultivo interior para principiantes (II)

Cultivo interior para principiantes (II)
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Cultivo interior para principiantes (II)

Paso a paso

Hola a todos, queridos amantes del cultivo interesados en esta sección. En el primer número de esta serie hemos comenzado a explicar los pasos necesarios para realizar un cultivo interior en un espacio reducido como en un armario o en un espacio mayor como en una habitación. Hemos hablado del espacio de cultivo, de los materiales como el sustrato, los recipientes, etc. y de los diferentes sistemas que se utilizan como el de iluminación o el sistema de ventilación.

por Gospodin Konopí

Hoy vamos a hablar de algunas de las variedades que se podrían considerar más adecuadas para realizar un cultivo interior orientado a las genéticas índicas o sativas.

Proyectamos la selección de variedades índicas para un espacio reducido como los armarios de cultivo y la selección de variedades sativas la realizaremos en base a un cultivo interior pero con un espacio más amplio como una habitación de cultivo.

Como decimos, la elección de las variedades índicas va a estar relacionada con el tipo de cultivo que proponemos y nos decantaremos por aquellas que aglutinen las características más aconsejables para los cultivos en espacios reducidos.

Algunos elementos a los que deberemos prestar atención en la selección de variedades son, sin duda alguna, los tiempos de floración de una variedad en concreto y máxime si lo que pretendemos es realizar un cultivo decantándonos por diferentes variedades. Si este es el caso conviene que las variedades que seleccionamos posean homogeneidad en los tiempos de floración. También el fenotipo de talla es un elemento a tener en cuenta para poder tener más control sobre el crecimiento de nuestras plantas. Siguiendo esta idea se entiende que no sería demasiado adecuado elegir variedades que alcancen alturas demasiado dispares ya que de esa manera no tendríamos un cultivo uniforme.

Germinación
Germinación

La selección que os proponemos está formada por clásicos como Skunk, Kush, Afgana o Crítical y algún híbrido índico por índico. Algunas de las variedades típicas de estos clásicos que mencionamos podrían ser: Master Kush, Power Kush, OG o Pakistan Valley aunque también variedades que poseen en sus bases esta genética como White Widow, Sensi Star o AK-47. Por otra parte, de la rama Skunk podemos señalar Early Skunk, Super Skunk o Mazar-i-Sharif de tamaños reducidos y de Crítical e híbridos Skunk x Crítical: Kritical Bilbo, Critical +, Crítical Cheese (Critical con Skunk que siempre supone una apuesta segura en cultivos indoor) o Critical Kush. También Northern Lights sería una buena elección por ser una variedad densa y que genera bastante resina.

Por otra parte, proponemos como variedades predominantemente sativas: Moby Dick, alguna variedad de Haze cuyo periodo de floración no sea excesivo y algún híbrido cuya rama parental sea Hawaii Maui Waui.

De todas estas variedades vamos a proponer tres, dos de genética predominantemente índica y una sativa:

En primer lugar hemos seleccionado OG Kush. OG es un remanente de las variedades de cannabis de la Costa Oeste californiana. OG Kush aparece de la variedad Chemdawg y de una índica Hindu Kush. La variedad que proponemos posee los efectos de euforia y energía típicos de las flores sativas. Entre sus cualidades organolépticas encontramos aromas frescos y terrosos, aromas naturales a maderas y sotobosque. Su tiempo de floración gira en torno a 8 o 9 semanas por lo que es una buena apuesta pero convendrá tener cuidado con su crecimiento ya que lo estamos proyectando para un espacio de cultivo de tamaño reducido.

En segundo lugar nos hemos decantado por una Pakistan Valley. Esta variedad de cannabis cuenta con una línea genética que se remonta a mucho tiempo atrás y mantiene más o menos intactas muchas de las características originarias de la variedad. Pakistan Valley es una variedad robusta y fuerte que produce racimos florales resinosos y tupidos y es, como decimos, una índica pura. Las cualidades organolépticas difieren completamente de la variedad que hemos propuesto anteriormente, en este caso podremos apreciar sabores dulces y aromas melosos. Aunque esta variedad puede contener niveles elevados de THC, cuenta con unos porcentajes de CBD muy altos (por lo menos hasta que aparecieron las variedades CBD-rich) por lo que sus efectos serán muy corporales y relajantes. El tamaño de esta variedad y sus tempranos tiempos de floración la convierten en una planta perfecta para el cultivo en espacios reducidos.

Como variedad sativa hemos seleccionado Super Silver Haze. Esta variedad es por todos conocida, la fama de sus genéticas Skunk, Northern Lights y Haze la precede. Sus propiedades organolépticas la convierten en una de las variedades más deliciosas y agradables a los sentidos. El efecto de sus flores es potente y activa de tal manera que es desaconsejable consumirla previo al momento de dormir pues hará que la conciliación del sueño se vuelva una tarea compleja por la cantidad de pensamientos que recorrerán meteóricamente nuestra mente. Sobre las 8 o 9 semanas puede estar lista en un cultivo interior por lo que si deseamos cultivar una variedad sativa en interior esta será una buena opción.

Como ya hemos seleccionado las variedades que vamos a utilizar y como en el número anterior ya hemos hablado de todos los elementos necesarios para llevar a cabo un proceso de cultivo y cosecha vamos a comenzar ahora por el primero de los pasos, esto es el germinado.

Hay muchas maneras de germinar nuestras semillas, unas son más adecuadas que otras pero en la mayoría de los casos y siguiendo unas pequeñas directrices, casi cualquier método de los que seguramente ya conocéis será válido. Ahora bien, existen algunas casas de semillas que explican cuál es, según su criterio, el mejor modo de hacerlo. En algunos casos si la semilla se chafa es posible enviársela al fabricante y que nos la cambie por otra, para esto en muchos casos será necesario acreditar mediante fotos que se ha seguido el proceso de germinado tal y como ellos indican.

Lo más adecuado desde nuestro punto de vista será utilizar un pequeño recipiente con agua templada, que puede estar en torno a 23º, a la que añadiremos unas gotas de agua oxigenada. El aporte del agua oxigenada va a ser precisamente el aumento del oxígeno en el agua en la cual nuestras semillas están germinando y esto favorecerá dicha germinación. Es fundamental que las semillas mantengan una temperatura constante pues es un momento de gran delicadeza. Otro elemento del que nos debemos de guardar es de la luz, hemos de procurar que la luz no incida directamente en nuestras semillas y mucho menos aún que las pequeñas raíces que posteriormente broten reciban luz. Si todo va bien en unas 48h deberían de estar saliendo aunque esto va a depender de muchos factores y como no de la variedad en si por lo que el momento de germinación podría prolongarse hasta casi cinco días.

La vida se abre camino ante nuestros ojos, cuando las pequeñas raíces posean unos 2 o 3 mm es el momento de introducirlas en el sustrato que será su hogar y elemento vital de crecimiento. Para ello vamos a hacer unos pequeños agujeros en la tierra (previamente hidratada) con una profundidad de no más de 0,5 cm y depositaremos en ellos nuestras semillas. Es conveniente que los tiestos no sean demasiado grandes, posteriormente podremos cambiar de recipientes sin ningún tipo de problema.

Pasada la etapa de la germinación, nuestras plantas se abren a un ciclo de crecimiento en el que necesitarán un periodo lumínico de 18h de luz diarias. Además de ello será conveniente ir realizando pequeños aportes de nutrientes para el crecimiento, tenemos una amplia gama de abonos de crecimiento en el mercado.

 

El tamaño que en cierto sentido permitamos adquirir a nuestras plantas va a depender del espacio que tengamos, habitualmente cuando se manejan espacios reducidos se suele jugar con un crecimiento moderado ya que las plantas seguirán desarrollando su talla aun en la etapa de floración (especialmente las sativas). El tiempo de crecimiento que se les da a las plantas en cultivos interiores es algo muy personal. La propia evolución de la planta, su propio desarrollo y lo que uno mismo tenga en mente que es lo que quiere van a determinar el momento en el que se cambia el periodo lumínico de nuestras plantas para hacer que se zambullan en su etapa de floración.

Cuando ya hemos determinado que el momento de florar nuestras plantas ha llegado, lo que tendremos que hacer será cambiar el ciclo de horas de luz y oscuridad en el que nuestras plantas se encuentran viviendo. De esta manera nuestras plantas estarán a partir de este momento con 12 horas de luz y 12 de total oscuridad diariamente. Durante la etapa de floración las necesidades de nuestras plantas cambian ligeramente. Necesitan otro tipo de concentración en los aportes de nitrógeno (N), fósforo (P) y potasio (K) así como una mayor cantidad de agua y menos humedad ambiental.

Es aconsejable utilizar abonos durante esta etapa para desarrollar todo el potencial de nuestras flores, no obstante, no podemos dejar de lado en ningún momento del proceso la importancia de todos los elementos que influyen en él. Nos estamos refriendo a la importancia del sistema de iluminación y ventilación. La adecuación a unas pequeñas premisas al respecto de la utilización de estos sistemas puede marcar la diferencia entre un cultivo normal y un cultivo excepcional.

Cuando ya se está acercando el momento del final del ciclo vital de nuestras plantas, unas dos semanas antes como mínimo, será muy aconsejable dejar de abonar y realizar abundantes limpiezas de la red radicular con lavados de agua. Esto eliminará la concentración de sales en las raíces y favorecerá un mejor drenado por parte de las mismas.

Es importante no ser impaciente y no precipitarse en el momento de realizar la cosecha, después de todo el trabajo y el tiempo invertido un último esfuerzo no debe suponer problema alguno.

Hasta aquí este pequeño recorrido por las etapas evolutivas de nuestras plantas. Siguiendo el hilo propuesto, en el siguiente número abordaremos el tema de la cosecha de nuestras plantas, así como su secado, curado y posterior almacenamiento y conservación.

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